¿Qué son las “denominaciones de origen”?

El Tequila es uno de los principales productos de exportación de México, y además, es emblema, representa una cultura y tradición de nuestra tierra.  Ésta bebida espirituosa se produce con un tipo de agave, que se cultiva en una determinada región de nuestro país (entre Jalisco y Guanajuato), y bajo métodos artesanales que le dan la calidad, las características distintivas y homogeneidad al Tequila.

¿Qué pasaría, si por ejemplo, quisieran producir ésa bebida espirituosa en Almería, España?  En primer lugar, que no sería “Tequila”, sino otro tipo de alcohol.  Segundo, se estaría cayendo en un caso de competencia desleal, por utilizar la denominación para ofertar productos que realmente no son Tequila.  Tercero, que se estarían violando Acuerdos internacionales sobre el reconocimiento de denominaciones de origen.  Cuarto, que se estaría engañando al consumidor al ofrecer una bebida, que sin tener las características del Tequila, se ofrece como tal.  Todo esto se presentaría, ya que el producto Tequila está protegido por una figura de la Propiedad industrial, la “denominación de origen”.

La protección a la “denominación de origen” es añeja y de raigambre histórica; obedece a un reclamo de las comunidades, que en el desarrollo de productos, basándose en los recursos naturales y la tradición, se han hecho de una reputación comercial.  El valor económico relacionado con éstas denominaciones de origen es amplio, y muchos países buscan sean reconocidos a través de instrumentos internacionales.  Los productores de la zona geográfica en cuestión, que sean reconocidos y que cumplan los estándares de calidad, pueden identificar sus bienes con la denominación de origen; lo que les permite contar con un importante instrumento de promoción comercial.  Por otra parte, los consumidores, al realizar las elecciones de compra, pueden contar con el respaldo de una marca amparada por una “denominación de origen”, como signo de calidad.

En México, la Ley de Propiedad Industrial reconoce la protección de las “denominaciones de origen”, para los productos de determinadas regiones geográficas de nuestro país, que sirven para identificar un al producto, vinculándolo con una serie de características o calidades que se refieren exclusivamente al medio geográfico, incluyendo a los factores humanos y naturales.  La protección de ésta figura, permite que se siga desarrollando la industria en cuestión, manteniendo altos estándares de calidad y manteniendo una reputación en la producción de bienes.

El procedimiento marcado por las leyes, implica que un grupo de productores (personas físicas, morales, cámaras o asociaciones), que acrediten tener interés jurídico, hagan una solicitud de declaración por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.  El titular de la denominación será el propio Estado mexicano, y su protección tendrá una vigencia indeterminada, en tanto subsistan las características que le dan origen.  Existe un registro internacional (según el Arreglo de Lisboa, del cual México es parte).  Como es el país el titular, cualquier productor que quiera beneficiarse de la denominación de origen tiene que solicitar la autorización para su uso, y en caso de concederse, tendrá una vigencia de diez años.

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